
Eduardo Camacho
Investigador del Fenómeno OVNI | Contactado Histórico de Chilca | Testigo de la Primera Generación Apuniana
Eduardo Camacho es un investigador y contactado peruano, considerado parte de la primera generación de personas que experimentaron contacto directo con inteligencias extraterrestres en la zona de Papa León XIII y Chilca, epicentro histórico del contactismo peruano. Su testimonio es fundamental para comprender los orígenes del fenómeno en el país.
Inicios y Despertar (1983)
Antes de dedicarse a la ufología, Eduardo se describía como un “muchacho de la calle que jugaba fulbito”, sin afiliaciones políticas ni religiosas. Todo cambió en 1983, cuando leyó el libro “Apu Galaxia X9”.
Terminó la obra en pocas horas y, esa misma noche, desde la azotea de su casa en Lima (cerca del Cerro San Cristóbal), presenció dos platillos voladores salir de una nube blanca, descender, hacer un movimiento en forma de “J”, emitir un sonido de “plop” y desaparecer.
Horas después, su tío Guillermo Camacho lo visitó con un amigo llamado Ángel, invitándolo a ir al sur, a Papa León XIII (Chilca), para conocer a una señora que hablaba de platillos voladores: Maruja Soler.
Eduardo percibió la coincidencia como imposible de ignorar: la lectura, el avistamiento y la invitación en una misma noche. Aceptó.
Encuentro con los Pioneros del Contactismo Peruano
En Papa León XIII conoció a Maruja Soler, Juan Acervo y Juan Huejara (Casé) durante un apagón por los ataques terroristas de la época.
Al verlo entrar, lo recibieron con asombro y afecto: “Te conozco, Eduardo”, le dijeron Maruja y Acervo al abrazarlo. Fue el inicio de una conexión que describió como “reconocimiento del alma”.
Desde entonces, se integró al grupo de Maruja Soler, a quien llamaba “la mamá de la ufología”. Junto a ella, Julio Dongo y Juan Uehada (Kashe / Kaséi), acudía casi todas las noches a las playas Las Salinas y Yaya en Chilca, donde observaban naves y esferas de luz.
Contactos Diarios con Esferas Luminosas
Las esferas de luz, de aproximadamente metro y medio de diámetro, se movían y detenían a solo cuatro metros de distancia, sin emitir sonido.
Camacho relata haber visto también una nave blanca estacionada sobre el mar, testigo de múltiples presencias simultáneas.
Una noche, decidió acercarse solo hacia la nave. Una de las esferas lo acompañó paralelamente. Al llegar a unos 15 metros de la nave, un ser descendió, adoptando la forma de su amigo Casé, pero más alto, erguido y luminoso.
El ser apoyó su mano derecha en su hombro izquierdo y, señalando a la esfera, le comunicó telepáticamente:
Él ha tenido los mismos problemas que tú, o peores problemas que tú, pero él está esperando que tú seas como ellos.
Eduardo sintió recibir una avalancha de conocimiento imposible de asimilar, describiéndolo como “comerse una hamburguesa de 100 metros de largo en un solo bocado”.
Su cuerpo comenzó a vibrar y emitir luz iridiscente desde la frente, mientras percibía una conexión total con la energía del cosmos.
La Invitación para Partir
En una experiencia posterior, una mujer llamada Teoti, que se presentó como “guardiana de la séptima puerta de los rosacruces”, le ofreció partir con ellos para siempre.
Camacho comprendió que aceptar significaba no volver jamás. Decidió quedarse.
Al día siguiente, Maruja Soler, con evidente enojo, le dijo:
Idiota, idiota… ¡tenías que haberte ido! Por algo te has quedado.
Eduardo interpretó su decisión como un acto inconsciente o de miedo, pero también como una señal de que su misión debía continuar aquí.
Contexto del Fenómeno en Chilca
Durante el auge del fenómeno (1983), Chilca se convirtió en un laboratorio de contacto.
Camacho recuerda que más de 120 carpas fueron instaladas por grupos de científicos, militares de EE. UU. y la URSS, y representantes del Vaticano, todos interesados en los avistamientos.
Incluso sirvió de guía para investigadores rusos y estadounidenses que observaron esferas y naves desde la playa.
Los científicos rusos le confesaron haber experimentado con impulsos electromagnéticos capaces de enviar y recuperar moléculas a 4 a 7 veces la velocidad de la luz, contradiciendo la teoría de la relatividad.
Camacho también narra eventos de teletransportación, en los cuales él y otros testigos fueron desplazados 30 a 50 metros instantáneamente al acercarse a un ser de luz con forma humana.
Creencias y Filosofía
Eduardo sostiene que Chilca es un eje energético del planeta, un punto de entrada y salida interdimensional.
Asegura que 128 civilizaciones distintas han visitado la zona y que las esferas de luz son parte de un sistema de intercambio energético entre planos.
Además, afirma haber localizado la tumba del dios Catequil (cultura Chachapoyas) en Cajamarca, asociando su descubrimiento con el fenómeno de los rayos blancos y negros descritos por Modesto Montoya.
Su filosofía, fruto del contacto, enfatiza:
- El conocimiento verdadero no se vende ni se cobra.
- La investigación personal y la duda constante son esenciales.
- La evolución humana debe integrar lo espiritual, lo intelectual y lo humano en equilibrio.